Variedad = Calidad: Rotación de cultivos

Por Monsanto Argentina

La rotación de cultivos forma parte de los principios básicos de la Agricultura de Conservación, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Junto con la siembra directa (o labranza cero) y los cultivos de cobertura, la rotación es uno de los pilares de la agricultura sustentable e implica sembrar en la misma parcela de tierra distintos tipos de cultivos de forma alternada a lo largo del tiempo. ¿El objetivo? Mantener la biodiversidad para mejorar la calidad del suelo: distintos tipos de cultivos aportan diferentes clases de nutrientes y, como si fuera poco, sus raíces permiten mantener la estructura del suelo al generar porosidad y disponibilidad de materia orgánica.

¿Qué pasó en la región pampeana?
En abril de 2016, se registraron grandes lluvias con la consecuente pérdida de suelos cultivables para sembrar soja. Pero el problema no fue el exceso de agua producto del mal clima sino la falta de rotación: el monocultivo de soja, es decir, sembrar soja sin alternarla con otro cultivo, hizo que el suelo no pudiera absorber agua en sus capas más profundas. ¿Por qué? Porque las raíces de la soja son poco profundas y no llegan a la parte más baja de la tierra. Además, sus rastrojos o residuos se descomponen velozmente dejando la superficie sin cobertura o protección ante los factores climáticos como los vientos y las lluvias intensas que pueden erosionar los suelos. La consecuencia: suelos inundados, no aptos para cultivar soja ni cualquier otro tipo de alimento.

Hay una solución
Las lluvias aumentaron hasta un 20% en la región pampeana, de acuerdo al Instituto Nacional de Tecnología y Agricultura (INTA). Cultivos como el trigo, por ejemplo, pueden funcionar perfectamente luego de la siembra de soja porque absorben hasta 500 milímetros de agua anualmente, evitando su acumulación y el consecuente encharcamiento. Si se suman, además, cultivos de cobertura como gramíneas (avena, cebada o centeno), se puede mejorar aún más la calidad del suelo porque sus raíces penetran las capas más profundas y dejan una estructura porosa que permite que el agua infiltre en el suelo y se almacene quedando disponible para futuros cultivos.

La rotación de cultivos también previene la transmisión de plagas y enfermedades debido a los residuos de los cultivos que funcionan como una barrera protectora para el suelo. Además, al alternar los alimentos que se producen, se evita la aparición y reproducción de plagas que afectan a una misma especie de plantas, facilitando su control.

¿En qué me afecta?
Las superficies cultivables del planeta son escasas y deben ser protegidas de efectos adversos como el clima y las prácticas nocivas o contaminantes que dañen su estructura. Conocer una de las formas que tienen los productores de cuidar la salud del suelo y, por lo tanto, la calidad de los alimentos que llegan a tu mesa, nos ayuda a entender por qué es tan importante adoptar hábitos sustentables, no solo en la agricultura sino también en tu vida diaria. Un dato extra: ¡la rotación de cultivos es una práctica saludable para tu huerta! Variando los cultivos, hacés que tu tierra tenga más abono natural optimizando el uso de recursos como el agua y productos como los fertilizantes. ¡Sumate a la rotación!

Los que trabajamos en el campo junto a los productores nos esforzamos por cuidar los alimentos, aportando nuestro conocimiento para generar más, respetando el medioambiente y usando sus recursos de una manera más eficiente. Utilizamos técnicas como la rotación de cultivos porque queremos hacer de la agricultura una práctica más sustentable, garantizándole a la población los alimentos que necesita para subsistir. ¡Conocé por qué somos parte de la agricultura moderna!

FUENTES:
http://www.fao.org/ag/ca/es/1b.html#1a-3
http://intainforma.inta.gov.ar/?p=31736

Artículos relacionados