Un siglo de protección de los cultivos

Por Monsanto Argentina

A lo largo de la historia, cada nueva ola de innovación en protección de cultivos permitió a los productores ser más eficientes. Repasamos su evolución en los últimos 100 años.

La labranza redujo la necesidad del desmalezamiento manual. Los productos para la protección de cultivos redujeron la necesidad de labranza. Las semillas genéticamente modificadas minimizaron la necesidad de pesticidas. El análisis de datos, combinado con técnicas de plantación y pulverización de precisión, ha hecho que los productores sean aún más eficientes, ayudándolos a cultivar con menos impacto en nuestro medio ambiente.

En la actualidad, los productores cuentan con una caja de herramientas que ofrece una gran variedad de técnicas que, al combinarlas, brindan una protección precisa y eficiente. Pero no siempre fue así. A lo largo de la historia, las herramientas fueron evolucionando y los métodos – que antes requerían de mayor tiempo y esfuerzo físico -, se volvieron más eficaces. ¡Mirá su evolución!

Hace 5 – 10 años

Sin análisis de datos y equipos de precisión, los productores se veían obligados a confiar en un enfoque único y la aplicación de productos para la protección de cultivos no era tan exacta: se colocaba la misma cantidad de producto a todo el cultivo. Además, sin drones o imágenes satelitales, debían explorar sus cultivos a simple vista y a pie, lo que significaba un gasto mayor de energía y de tiempo.

Hace 30 años

Sin la capacidad de utilizar semillas genéticamente modificadas, los productores dependían – en gran medida – de productos químicos cuando combatían insectos y enfermedades.

Hace 60 años

Sin la capacidad de utilizar productos para la protección de cultivos, los productores utilizaban la labranza o quitaban la maleza con métodos manuales.

Hace 90 años

Las semillas híbridas resistentes a enfermedades o plagas, eran muy difíciles de encontrar. Las principales herramientas disponibles durante este período fueron: labranza, rotación de cultivos y desmalezamiento manual.

Hace 120 años

No existían híbridos disponibles, ni productos para la protección de cultivos. No había tecnología de precisión ni análisis de datos. Las opciones de arado eran extremadamente caras y para hacerlo, se requería del mantenimiento de animales que proporcionaban la energía. En este período de la historia, la agricultura era asombrosamente difícil: demandaba largas jornadas de trabajo y un intenso esfuerzo físico.

Ahora que sabés todo esto, tomate un momento para imaginar hasta dónde hemos llegado y cuánto hemos aprendido acerca de los métodos de protección de cultivos. ¿Cuáles serán las próximas herramientas? ¿Llegará al campo el internet de las cosas? ¿Y la realidad virtual? Será cuestión de esperar para ver cómo seguimos evolucionando.

Mientras tanto, en Monsanto trabajamos mejorando las soluciones y proponiendo nuevas maneras y técnicas para proteger algo tan valioso como los alimentos que llevamos a la mesa.

fuente: http://discover.monsanto.com/posts/innovations-in-crop-protection-helping-farmers

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