¿Por qué la labranza cero es la mejor alternativa para el medioambiente?

Por Monsanto Argentina

¿Qué es la labranza? ¿Para qué se usa? ¿Qué diferencia hay entre la labranza tradicional, la reducida y la cero? Son preguntas que surgen cuando pensamos en las técnicas de trabajo que se emplean en el campo. En esta nota te contamos de qué se trata esta práctica, qué tipos existen y por qué es mejor optar por la siembra directa o labranza cero.

La labranza es una técnica agrícola que tiene el objetivo de preparar el suelo para la siembra. Consiste en remover la tierra -con maquinaria o manualmente- para airearla y lograr una mejor circulación del agua durante el riego, mantener los minerales del suelo y limpiar los restos vegetales o malezas para sembrar el próximo cultivo, entre otras cosas.

Sin embargo, la labranza no siempre se realizó de la misma manera, fue cambiando y evolucionando a lo largo de la historia. Por un lado, en las herramientas que se emplean para llevarla a cabo (primero fue manual y luego mecánica) y, por el otro, en cómo fue incorporándose a las prácticas agronómicas por sus beneficios en relación a la salud del suelo y los recursos naturales. Por ejemplo, en Argentina, en la década del 70 cambiamos la historia cuando en nuestros campos pasamos de la labranza tradicional a la de conservación o siembra directa. Hoy en día, más de un 90% de las producciones en el campo argentino utiliza la labranza cero o siembra directa.

Los tipos de labranza, uno a uno

La labranza convencional o tradicional consta de remover total o parcialmente los primeros 15 centímetros del suelo para aflojarlo y airearlo. Si bien esto facilita el posterior ingreso de agua, deja el suelo descubierto y esto acelera el proceso de degradación de la materia orgánica y aumenta el riesgo de erosión.

En cambio, la labranza mínima o conservacionista implica remover la tierra pero con un mínimo de pasadas de la maquinaria. El objetivo de airear el suelo se cumple pero sin necesidad de mezclarlo demasiado. Los procesos de mineralización de nutrientes son un poco menores respecto de la convencional pero el suelo queda cubierto de residuos vegetales lo que disminuye su degradación.

¿Y la labranza cero o siembra directa? Mediante esta técnica se siembra directamente sobre los restos del cultivo anterior sin remover la tierra utilizando máquinas especiales. Sin duda, este es el mejor sistema para evitar la erosión del suelo, ahorrar energía (ya que no se necesitan tractores que funcionan con combustible), evitar la liberación de dióxido de carbono a la atmósfera y mantener la estructura del suelo.

Agricultura cada vez más sustentable

Según Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) la siembra directa o labranza de conservación forma parte de las Buenas Prácticas Agrícolas que permiten cultivar sin degradar el suelo, mejorando en muchos casos sus condiciones y logrando hacer un uso más eficiente de los recursos. Esto promueve una agricultura sustentable para producir alimentos en armonía con el medio ambiente.

Los que trabajamos junto a los productores del campo nos esforzamos para aportar soluciones sustentables para producir alimentos, respetando el medioambiente y usando sus recursos de una manera más eficiente. La siembra directa es una de las tantas maneras de lograr un campo más sustentable para seguir construyendo entre todos un futuro más armónico con la naturaleza.

Fuentes
http://inta.gob.ar/sites/default/files/script-tmp-publi67.pdf
http://www.lanacion.com.ar/200547-como-elegir-el-sistema-de-labranza-mas-apropiado
http://www.fao.org/ag/ca/Training_Materials/Manual_para_extensionistas.pdf
http://www.cienciahoy.org.ar/ch/ln/hoy68/formasdelabranza.htm

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