Parecidos pero no tanto: bananas y plátanos

Por Monsanto Argentina

Misma forma, pero distinto color. Y no se trata de si uno está más maduro que otro, sino que cambia su sabor y hasta sus nutrientes. Hoy, enterate de las diferencias entre estos dos alimentos.

Tanto el plátano como la banana vienen de la misma familia: las musáceas. Esta planta se caracteriza por tener grandes hojas y cuenta con más de 41 variedades distintas.

Ahora bien, aunque ambas frutas parecen ser iguales, lo cierto es que hay diferencias físicas y nutricionales. La banana -amarilla- es un poco más pequeña que el plátano -verde- y su carne es mucho más dulce y suave. Además, los plátanos tienen la cáscara más gruesa y se consumen cocidos, mientras que la banana suele comerse cruda, ¡a veces como postre!

En relación a sus aportes nutricionales, ambos son fuente de hidratos de carbono. Pero, además, de proteínas, fibra y potasio, aunque el plátano los aporta en mayores cantidades. Y la banana tiene algunas calorías más que el plátano.

¿Y cómo lo comemos? Bueno, la banana se come, generalmente, cruda y en forma de postre por su característico sabor dulce. En cambio, el plátano se cocina y se utiliza para acompañar platos salados. Es muy común cortarlo en rebanadas y freirlo para ingerirlo como chips o combinarlo con otras verduras en un salteado. Su carne, al ser más consistente, resiste mucho mejor la temperatura. Esta forma de consumo es muy común en los países de Centro América, ¿y si la sumamos a nuestras costumbres argentinas?

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