Nutrir y proteger el suelo que nos alimenta

Por Monsanto Argentina

La tierra es nuestro medio de vida: sin tierra los productores no podrían cosechar los alimentos que todos nosotros necesitamos para vivir. El 17 de junio se celebra el Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía,  un día en el que se fomenta la toma de conciencia acerca de la importancia de preservar y disminuir la degradación del suelo.

¿Sabías que a la naturaleza le puede tomar hasta 500 años crear un puñado de tierra? ¿y que ese puñado de tierra cultivable contiene hasta mil millones de bacterias y otros organismos, además de nitrógeno, fósforo y otros nutrientes que son esenciales para el crecimiento de las plantas? Estas son grandes razones para comprender la importancia de mantener saludable nuestra tierra.

 

La tierra en la agricultura hoy

Cada día los productores utilizan prácticas innovadoras para proteger el suelo y el medio ambiente, conservar la biodiversidad y obtener mejores cosechas para alimentar a la población que crece.

Monsanto trabaja activamente junto con otras organizaciones en el desarrollo de soluciones destinadas a ayudar a preservar el suelo que utilizamos para cultivar alimentos. Por ejemplo promoviendo la adopción de tecnologías como la siembra directa y la aplicación de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), a través de asociaciones como Aapresid y la CASAFE.

Pero ¿qué son y cómo se aplican las BPA al manejo de suelos? Se trata de aquellas prácticas destinadas a lograr un manejo sustentable del suelo, con el objetivo de conservar, restaurar y promover sus funciones. Por ejemplo, la adopción de siembra directa, la rotación de cultivos, el uso de cultivos de cobertura o la fertilización adecuada.

Cada vez más los productores, tanto orgánicos como convencionales, adoptan estas técnicas para que las generaciones futuras puedan seguir usando los mismos suelos para producir alimentos.

 

Cultivos de cobertura

Una de las mejores técnicas para mantener el suelo fértil es sembrar cultivos de cobertura, es decir, aquellos que se utilizan entre cosechas de verano.  Se trata de cultivos de invierno y en general son plantas muy conocidas como: el trébol, arvejas, avena o el trigo. Estos cultivos pueden ayudar a reducir la erosión durante las lluvias y evitar el crecimiento de malezas. Durante la primavera, los restos vegetales de estos cultivos, se dejan en el suelo para que los nutrientes se liberen lentamente con el tiempo, creando mayor materia orgánica.

 

La siembra directa

Hasta hace poco tiempo luego de la cosecha, los productores removían el suelo con el arado y así evitaban el crecimiento de malezas en los campos. Hoy cada vez más productores utilizan la siembra directa o labranza de conservación, que consiste en cultivar la tierra sin ararla y así mantener la materia orgánica. Al mismo tiempo, esta técnica reduce la erosión del suelo y la liberación al aire de dióxido de carbono debido al ahorro de combustible.

 

Microorganismos

En la actualidad, los microorganismos se han convertido en un área de gran interés para la agricultura – esos millones de bacterias y hongos habitantes del suelo-. Monsanto BioAG se dedica a explorar las infinitas posibilidades de estos diminutos organismos para ayudar a los agricultores a producir alimentos de manera más eficiente.

Es importante tomar conciencia de lo esencial de nuestro suelo y aplicar prácticas que nos permitan conservarlo para garantizar alimentos para todos en un futuro.

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