La evolución en el control de los cultivos

Por Monsanto Argentina

Hasta hace algunas décadas, los productores usaban sus sentidos del tacto y la vista para verificar el estado de sus cultivos. Con sus ojos, supervisaban que las plantas no estén enfermas o dañadas a causa de insectos; y con sus manos, controlaban la humedad del suelo. Hoy, la evolución en el control de los cultivos y la revolución digital les permite hacer un chequeo más exacto y eficiente al momento de cuidar los cultivos.

Monsanto, en el contexto del uso de la ciencia de los datos y la digitalización, cuenta con una amplia variedad de herramientas innovadoras que ayudan a los productores a ahorrar tiempo, dinero y recursos naturales al momento de proteger a los cultivos.

Protección evolucionada

La protección de los cultivos es fundamental. Desde el momento en que se siembra una semilla, existen muchos factores que pueden afectar su crecimiento como las malezas, plagas, cambios climáticos, malas condiciones del suelo y enfermedades.

Hoy, gracias a la evolución y las nuevas tecnologías, contamos con muchas herramientas eficaces para proteger los cultivos. Se trata de soluciones integrales que atienden las diversas necesidades que puede tener un productor: el tipo de planta, el momento de su crecimiento, la composición del suelo y la disponibilidad de recursos naturales. Frente a cada caso, se pueden emplear distintas técnicas combinadas.

Dentro de las herramientas tradicionales que los productores emplean desde hace muchos años, encontramos prácticas como la rotación de cultivos y el empleo de cultivos de cobertura, la siembra directa o labranza cero y el desmalezamiento manual. A estas, se suman aquellas impulsadas por la tecnología como análisis de datos, soluciones biológicas, imágenes satelitales o tomadas con dispositivos como drones, semillas mejoradas, sensores y aplicaciones para móviles que combinan todos estos datos para dar recomendaciones precisas.

Por ejemplo, en el caso de las semillas, tanto la de soja con tecnología INTACTA RR2 PRO como las de maíz DEKALB son resistentes a productos para la protección de cultivos, lo que garantiza un mejor manejo de las malezas. Además, estas semillas resisten mejor al ataque de plagas o insectos y ofrecen beneficios en el cuidado de los recursos y el medioambiente ya que su empleo permite ahorrar agua, combustible e insecticidas.

También, Monsanto ha desarrollado soluciones biológicas que emplean los propios microorganismos del suelo. Con Bio Ag, logramos ayudar a los productores a cuidar a sus cultivos de diferentes maneras: mejorando la absorción de nutrientes, promoviendo el crecimiento y el rendimiento, y proporcionando el control de insectos y protección ante enfermedades. Anualmente se aplican cerca de 2000 microbios diferentes sobre semillas de maíz, soja y trigo para su evaluación; y se han utilizado con éxito para reemplazar o complementar los productos para la protección de cultivos más tradicionales.

Proteger a los cultivos con estas herramientas modernas, además, implica un mejor uso de los recursos naturales. Por eso, cada solución busca proteger mejor usando de forma eficiente los recursos disponibles para hacerlo.

Gracias a la Agricultura Moderna y a la evolución digital, los productores pueden trabajar mejor y tener resultados más exactos sobre la producción de sus cultivos. Estas herramientas tecnológicas les permiten hacer un uso más eficiente de los recursos, contemplar opciones y tomar las mejores decisiones para producir más usando menos.

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