Juntos para alimentar a nuestra gente y al planeta

Por Robb Fraley

PERSPECTIVAS: Este artículo es la última de una serie de relatos escritos por las personas y las organizaciones que trabajan para poder alimentar a nueve mil millones de personas para el año 2050. Aunque Monsanto se dedica a ayudar a los productores a cultivar alimentos de forma sustentable, también nos asociamos con muchos otros que se dedican a la reducción de los residuos de alimentos y a la distribución de alimentos a los que más lo necesitan. Juntos, los esfuerzos en estas tres áreas clave pueden enfrentar el desafío 2050.

Hay alrededor de 7.200 millones de personas en nuestro mundo hoy, de las cuales unos 900 millones – uno de cada ocho – sufren hambre crónicamente. Y para el año 2050, tan sólo dentro de 35 años, se espera que la población mundial ascenderá a unos 9.600 millones – un aumento del 30 por ciento. Esto es equivalente a añadir aproximadamente dos Indias. Y casi todas esas personas adicionales vivirán en Asia y en África – donde ya hoy viven los 900 millones con más hambre del mundo.

¿Cómo vamos a darles de comer?
Es bastante obvio que más personas van a pasar hambre si no hacemos nada para mejorar nuestro sistema alimentario.
Como si esto no fuera lo suficientemente difícil, vivimos en una era de cambio climático, por lo que es más difícil hacer crecer los cultivos en muchos lugares. Y los recursos básicos como el agua y el buen suelo son cada vez más escasos.
Lo que todo eso me dice es esto: tenemos que actuar ahora para producir y distribuir alimentos, y tenemos que hacerlo de una manera más sustentable – y al mismo tiempo reducir el desperdicio de alimentos, que tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados llega a una suma impactante de un tercio o más de toda la comida que se produce.
Esta es una meta de enormes proporciones que requerirá un enorme esfuerzo de colaboración por parte de personas y organizaciones de todo el mundo. Productores, científicos, gobiernos, organizaciones sin fines de lucro, empresas, instituciones de investigación – todos van a tener que desempeñar su rol.
El papel que jugamos en Monsanto en todo esto es el de un fabricante de herramientas. Hacemos herramientas que los grandes y pequeños productores de todo el mundo pueden utilizar para aumentar sus cosechas con los métodos más sustentables de la agricultura, que requieren menos tierra, menos agua y menos de otros recursos. Estas herramientas pueden ayudar a los productores a enfrentar el cambio climático. Ellos pueden ayudar a reducir los residuos. Y pueden ayudar a aliviar el hambre y a reducir la pobreza entre los pequeños productores en los países en donde el hambre y la pobreza son más frecuentes.
Algunas de las herramientas que ofrecemos, como los OGM, son muy conocidos. Con técnicas tradicionales de cultivo, como también a través de la biotecnología, desarrollamos cultivos que necesitan menos agua, que tienen más resistencia a los insectos y a las enfermedades, y que producen mejores cosechas. En otras palabras, estas semillas pueden producir más alimentos, cuidando los recursos naturales y con menos desechos.
Otras herramientas que ofrecemos son más recientes y, por lo tanto, no tan conocidas, pero son muy prometedoras. Una es la que llamamos Precision Planting (Agricultura de Precisión). Estamos llevando la revolución en ciencia de datos y tecnología de la información al campo en maneras que ayuden a los productores a saber exactamente cuándo, dónde y cómo sembrar, así como cuándo, dónde y cómo regar y fertilizar. La Agricultura de Precisión ya está dando lugar a un uso mucho más eficiente y productivo de los recursos por parte de algunos productores que la adoptaron desde su inicio, y esperamos que sus beneficios se amplíen de manera significativa en el futuro.
También estamos desarrollando nuevos productos derivados de microbios para proteger los cultivos de las plagas y de las enfermedades y para mejorar la productividad y la fertilidad. Estos productos se derivan de organismos de origen natural, como bacterias y hongos, y se pueden usar solos o en conjunto con los métodos tradicionales de protección de las plantas y en la producción. Creemos que tienen potencial para llevarles soluciones más sostenibles y rentables a los productores.
Nosotros en Monsanto tenemos un papel importante que desempeñar en la alimentación de los 9.600 millones de personas que pronto compartirán este planeta. Pero solo somos una empresa en un mundo muy grande y complejo. Es por eso que nos hemos unido en tantos esfuerzos en colaboración como podemos – desde WEMA (Maíz de Uso Eficiente del agua para África) al proyecto SHARE a la Asociación para la Salud del Suelo y la Iniciativa Global Clinton (Food Track) – todo en un esfuerzo para aumentar nuestro impacto y acelerar el desarrollo de soluciones.
Teniendo en cuenta la magnitud de los desafíos que enfrentamos, esto es sólo un comienzo. A nivel mundial, todavía necesitamos una mayor conciencia y el sentido de urgencia sobre estos temas.
Con esa conciencia y esa urgencia, me siento optimista de que los productores podrán crecer lo suficiente como para alimentar de forma sustentable al mundo en los próximos años. Podemos afrontar el reto. Las soluciones están disponibles. Sólo tenemos que utilizarlas.

 

Artículos relacionados