El glifosato: una herramienta clave para la protección de cultivos.

Por Monsanto Argentina

Los herbicidas son los encargados de controlar las malezas que afectan a los cultivos. Conocé qué es y cómo se aplica el glifosato, el ingrediente activo del herbicida Roundup®.

info conceptos mulet
¿De qué hablamos cuando hablamos de glifosato?
Los cultivos son afectados por distintas problemáticas. Una de ellas es el crecimiento de malezas, que compiten con el cultivo por el agua, los nutrientes y la luz. Por ello es necesario proteger al cultivo con la combinación de distintas prácticas agrícolas que les permitan crecer sanos y fuertes, y así obtener mejores cosechas. Los herbicidas son una excelente herramienta para ayudar a controlar las malezas en una amplia variedad de situaciones, pero también existen otras herramientas como la labranza, el control manual y la rotación de cultivos, entre otras.
El glifosato es el ingrediente activo de los productos Roundup®, un herbicida que inhibe una enzima vegetal esencial para el crecimiento de las plantas (EPSPS), eliminando de esa manera las malezas presentes en el campo. Funciona como herramienta fundamental en las hectáreas que tienen sistemas de mínima labranza o siembra directa y colabora con la preservación del suelo y la economía del agua.
Como este herbicida no es selectivo, se lo puede utilizar para el control de malezas en lotes sembrados con cultivos que sean tolerantes al glifosato, como la soja, el maíz y el algodón Roundup Ready® (RR).

¿Es seguro utilizarlo?
Los productores utilizan los herbicidas a base de glifosato para controlar las malezas. Estos productos constituyen herramientas eficientes si son aplicados de manera correcta. Para que esto suceda, difundimos las buenas prácticas agrícolas mediante las etiquetas y rótulos que cada uno de nuestros productos tiene, además de brindar capacitaciones en conjunto con organismos como la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE) y apoyar su difusión.
Estos herbicidas deben estar registrados y aprobados por distintos organismos nacionales e internacionales antes de ser puestos a la venta. En nuestro país, el glifosato está autorizado para comercializarse por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) desde 1977 y revalidado en 1999. A nivel internacional, la Agencia de Protección Ambiental de los EE.UU. (EPA), la Comisión Europea (EC) y muchos otros actores como la Organización Mundial de la Salud (OMS), coinciden en que el glifosato, cuando es utilizado de manera correcta, no presenta riesgos para la salud humana, vida silvestre o medio ambiente.

Buenas prácticas agrícolas, la clave
En los últimos 40 años se realizaron muchos estudios toxicológicos que avalan que el glifosato no causa daños si es utilizado según las recomendaciones de uso especificadas en la etiqueta de cada producto. Es con este objetivo que CASAFE promueve las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA).
Las BPA contribuyen a la implementación de una agricultura sustentable que cuide los recursos naturales limitados y alimente a la población en crecimiento. Por ejemplo, existen Programas que trabajan sobre la aplicación de los herbicidas, otros que muestran la forma correcta del guardado de los mismos, otros en relación a la limpieza de los recipientes, etc.
La precisión y las buenas prácticas garantizan una protección de cultivos eficiente y segura. Es importante cuidarlos con las mejores técnicas porque son la base de los alimentos que consumimos y que consumiremos en el futuro. El glifosato constituye una herramienta clave para realizar esta tarea.

Artículos relacionados