Dieta para el verano

Por Monsanto Argentina

¿Qué alimentos elegir? ¿Cómo incorporarlos? ¿Cuánto líquido tomar? ¿Y el ejercicio físico? Acá va una lista de recomendaciones para llevar el verano de la mejor manera.

Un cambio de paradigma

Llevar una alimentación saludable y facilitársela a cada uno de nuestros seres queridos, es algo importante para todos. Y está claro que tenemos que hacerlo con conciencia, sin sufrir porque sentimos que nos limitamos, ni tomándolo como un sacrificio. Se trata de mejorar nuestra calidad de vida.

La clave está en aprender a comer y elegir los mejores alimentos. Esto no quiere decir consumir lo que tenga menos calorías, sino optar por aquellos que sean más ricos en nutrientes. En este sentido, la tendencia es contemplar al alimento en su totalidad y conocer cada uno de sus aportes nutricionales.

Por ejemplo, una porción de arroz blanco tiene las mismas calorías que el arroz integral, sin embargo, el segundo tiene mucha más cantidad de fibras, vitaminas y minerales. Acá está la clave: poder elegir sabiendo qué es lo mejor para nuestro organismo.

A categorizar

¿Cómo elegir los alimentos? Bueno, no es una tarea sencilla. Según nuestro óvalo nutricional, los alimentos que lideran son: cereales y legumbres, frutas y hortalizas, y lácteos. Eso quiere decir que estos productos son los que más tenemos que consumir para llevar una dieta saludable. En menor proporción, encontramos los aceites, grasas, dulces y azúcares.

Ahora bien, durante el verano, aumentar el consumo de vegetales es súper importante. En primer lugar porque muchos aportan algo esencial para el cuerpo: agua. También, brindan muchas vitaminas y minerales, y son una gran opción para esos momentos en los que –debido al calor, por ejemplo- necesitamos comer “liviano”.

Y además, una de las cosas más importantes durante el verano, es consumir líquidos. Esto evita los golpes de calor y nos ayuda a llevar una vida más saludable. Una hidratación correcta nos permite tener un balance en el organismo (¡recordá que somos un 70% agua!), y un mejor rendimiento. Tenemos que consumir, al menos, dos litros de agua por día, e incrementar la cantidad si sumamos actividad física, ya que mediante el sudor el cuerpo elimina mucho líquido.

¡A entrenar!

Llevar una vida sana implica, también, hacer ejercicio físico. No se trata de entrenar de forma intensa o matarnos en el gimnasio, sino de salir a caminar o trotar una media hora al día y, de a poco, sumar algunos ejercicios para trabajar nuestros músculos.

En verano, hacelo por la mañana temprano, o cuando esté cayendo el sol. Así evitás la exposición inadecuada a los rayos nocivos y a las altas temperaturas que pueden hacernos mal.

¿Necesitás consejitos?

-Realizá las cuatro comidas y las dos colaciones, todos los días y sin saltearte ninguna. ¿La clave? Que en todas haya frutas o verduras y que lo que comas entre comidas, sea saludable.

-Comé variado. Sumá distintas preparaciones, jugá con los colores de los vegetales, consumí carnes magras y huevos, cereales y lácteos para llevar una alimentación completa. Acordate que un plato colorido es un plato equilibrado.

-Controlá las porciones y no llegues deshidratado a las comidas. Muchas veces confundimos la sed con el hambre.

-Hacé ejercicio a diario, aunque sea caminar unas cuadras. Eso te ayudará a recargar energías y fortalecer los músculos del cuerpo.

-Consultá con un nutricionista si querés empezar una dieta sana. Dejar de comer, no es una solución.

Ahora que ya tenés la información, empezá hoy mismo a comer sano, tomar más agua, ejercitarte y elegir tus alimentos con conciencia. Esto va a hacer que vivas de manera saludable y que, lo más chiquitos de la casa, incorporen estos buenos hábitos desde pequeños. Recordá que ¡nunca es tarde para aprender!

Fuente: gacetillas de prensa de  Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas http://www.aadynd.org.ar/newsletter.php

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