Conservar los alimentos, ¿cuántas toneladas desperdiciamos?

Por Monsanto Argentina

En el mundo, un tercio de los alimentos se tira. Esta cifra equivale aproximadamente a 1.300 millones de toneladas por año. Solo en Argentina se estima que el desperdicio de alimentos alcanza los 16 millones de toneladas. Este peso es el equivalente a 9 camionetas tipo 4×4 o 16 toros o 213 personas. Como la cifra es preocupante, el Ministerio de Agroindustria, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura -FAO, según sus siglas en inglés- y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura -IICA- están trabajando en forma conjunta y llevando a cabo diversas acciones y programas para lograr que en el 2025 se reduzca en un 30 %.

A veces la comida perfectamente comestible termina en el tacho porque a la hora de elegir se privilegia su aspecto por sobre su valor nutricional, o se almacena inadecuadamente y por eso se descompone. En algunos casos, se llega a la fecha de vencimiento de un producto sin haberlos consumido o simplemente se compra de más. De muchas maneras los consumidores podemos contribuir a engrosar las cifras anuales de desperdicio que preocupan a los organismos.

Muchas veces esta problemática pasa desapercibida porque ni siquiera reparamos en lo que hay detrás de cada alimento que tiramos a la basura. Con él, se desechan también los recursos naturales y económicos que se usaron para producirlo, el esfuerzo de muchas personas que trabajaron en el proceso, inversiones en transporte, logística y comercialización que lo llevaron a tu mesa.

El desperdicio se da en diferentes niveles de la cadena productiva del alimento. En el campo mientras crece, en el almacenamiento o el transporte, en la comercialización o en casa; por eso no hay una sola acción por hacer. Algunas instituciones son las responsables de garantizar que el alimento se conserve hasta llegar a tu mesa, pero nosotros, los consumidores, tenemos que accionar para que en casa no se desperdicie.

Pérdida o desperdicio, ¿cuál es la diferencia?

Cuando hablamos de pérdida de alimentos nos referimos a las que se genera en la cadena de producción lo que afecta especialmente a los pequeños productores. La FAO calcula que puede perderse entre un 30 % y un 40 % de la producción total antes de que llegue al mercado como consecuencia de problemas que van del uso indebido de insumos a la falta de instalaciones adecuadas para elaborar o transportar los alimentos. Frente a esta problemática que se observa a nivel mundial, la FAO creó el programa SAVE FOOD, que busca reducir la pérdida de alimentos mediante el análisis de las cadenas de producción en distintos países en desarrollo para poder asesorarlos y ayudarlos a mejorar su eficiencia.

En cambio, cuando hablamos de desperdicio, nos referimos al descarte de alimentos aptos para la ingesta. Se puede producir tanto en la comercialización como en el consumo y está directamente relacionado al comportamiento humano. Las causas pueden ser la falta de planificación a la hora de hacer las compras, no saber cómo organizar o almacenar los alimentos no perecederos o el desconocimiento de cómo aprovechar al máximo cada producto que se compra. Hay muchas variables que desencadenan el mismo resultado: alimentos valiosos y nutritivos que terminan en la basura junto con todos los esfuerzos puestos en ellos para su producción.

Pequeñas acciones, grandes resultados

Es importante que cada uno de nosotros tome decisiones que colaboren con el cuidado de los alimentos, ya que con pequeñas acciones cotidianas podríamos reducir el desperdicio. Acá te damos algunos consejos para que empieces hoy mismo:

Planificá tus compras. Antes de ir al súper, pensá en el menú así evitas comprar de más. Es importante que hagas una lista que te ayude a no olvidarte de nada pero tampoco a llevar cosas que no necesites. Tené en cuenta la cantidad de comensales para comprar las cantidades adecuadas.

Conservá los alimentos. No todas las verduras se guardan en la heladera ni todas las comidas pueden almacenarse en el freezer. Tomate el tiempo para ver de qué manera podés conservar mejor tus alimentos o comidas elaboradas y de qué forma organizar tu heladera para evitar el desperdicio. Animate a la huerta en casa. Podés tener especias que estén listas para usar o, si contás con más espacio, plantar tus propias frutas y verduras. Es una buena manera de evitar las compras de más en la verdulería.

Incursioná en alimentos que hasta ahora tenías por costumbre desechar. Hojas de remolacha o de puerro o tallos de brócoli pueden ser deliciosos si les encontrás la vuelta.

Dale una segunda oportunidad a tus platos. Podés reciclar ciertos alimentos como pollo, fideos o arroz en tus próximas comidas, lo que no sólo significa cuidar el planeta sino también tu economía.

Cuidar los alimentos es una tarea de todos. Desde la industria agroalimentaria, contribuimos aportando nuevas tecnologías para que los productores puedan generar más, respetando el medioambiente y haciendo uso de los recursos de una forma más eficiente. ¡Dale valor a tus alimentos y colaborá con a un mundo más consciente del cuidado de los recursos! #CadaAlimentoVale

FUENTES
FAO, Objetivo: acabar con las pérdidas y desperdicios de alimentos en la cadena de producción
TELAM, El desperdicio de alimentos en Argentina llega a 16 millones de toneladas anuales
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Huella Alimentaria, Consejos sobre cómo evitar pérdidas de alimentos o desperdicios alimenticios.

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