¡A cuidar nuestros recursos para el 2050!

Por Monsanto Argentina

Nuestros recursos naturales son limitados y no renovables. ¿Qué tenemos que cuidar hoy para que, en el 2050, la generación de Sofía, la persona número 9 mil millones, pueda contar con ellos?

Ser sustentable no sólo significa encontrar formas de utilizar los recursos de manera más eficiente, sino que también implica la protección de los hábitats naturales y la diversidad de especies que comparten nuestro planeta y viven a nuestro alrededor.

El agua, el suelo y biodiversidad son los recursos que nos permiten cultivar y producir los alimentos que llevamos todos los días a la mesa, y son los mismos que mañana, van a permitirle l Sofía que también pueda hacerlo.

 

Conservar el agua

Según el Fondo de las Naciones Unidas (FAO por sus siglas en inglés), América Latina y el Caribe, en las últimas tres décadas, duplicaron la extracción del agua y superaron el ritmo mundial promedio. ¿Cuáles son los motivos? Uno muy importante es que la agricultura de riego utiliza un 70% de las extracciones de agua, el uso doméstico el 20% y la industria el 10% restante.

Es por eso que debemos alentar la implementación de una agricultura sustentable que cuide del agua y la utilice de manera eficiente tanto en el riego como en la aplicación de productos para la protección de cultivos. Así Sofía podrá contar con agua para que sus plantas crezcan y le brinden los vegetales  que necesita para poder alimentarse.

Además, esta misma agricultura es una de las maneras de combatir el cambio climático que modifica el comportamiento de las lluvias y las temperaturas, y altera los ecosistemas y su humedad. Si logramos el equilibrio, Sofía va a poder disfrutar de un picnic al aire libre con amigas o jugar en el parque a su deporte favorito.

 

Preservar el suelo

El suelo sano es la base de nuestros alimentos. La tierra está compuesta por minerales, materia orgánica, organismos vegetales y animales, aire y agua, y tarda miles de año en formarse a partir de la desintegración de rocas que se van depositando sobre la superficie junto con restos animales y vegetales que nacen y mueren sobre ella.

¿Sabías que sólo el 12% de la superficie de la tierra es fácilmente cultivable? Son más abundantes las zonas difíciles de cultivar y, por este motivo, debemos cuidar los suelos fértiles que nos permiten a nosotros-y mañana, a Sofía- producir nuestros alimentos.

La contaminación, la erosión, el cambio climático son nuestros desafíos para garantizarle a las poblaciones futuras un suelo sano que les brinde alimentos seguros. Monsanto, como empresa dedicada 100% al campo, promueve las Buenas Prácticas Agrícolas, la siembra directa y la utilización de cultivos de cobertura, es decir, técnicas que ayudan a los productores a mantener la tierra en buenas condiciones.

 

Respetar la biodiversidad

Los humanos vivimos en el planeta tierra junto a otros seres vivos. Por un lado, nuestras prácticas tienen que respetar sus hábitats naturales y, por el otro, muchos de ellos nos ayudan a obtener nuestros alimentos.

Un ejemplo de esto son las abejas que son muy importantes porque polinizan más de un tercio de los alimentos que consumimos todos los días. Es decir, son las encargadas de una parte imprescindible del proceso de fertilización de las plantas, que hace posible que crezcan los frutos secos, las verduras y las semillas. Por eso, es nuestra tarea contribuir con el cuidado y la salud de estos pequeños insectos.

Monsanto colabora en distintos proyectos que investigan para colaborar con la salud de las abejas y la preservación de sus hábitats naturales a nivel mundial. La compañía participa en la Coalición para la Salud de las Abejas, el Proyecto Apis Mellifera, el Consejo Asesor de abeja de la miel y de Beeologics.

La agricultura se enfrenta a grandes desafíos: la población en crecimiento que demanda cada vez más alimentos, la necesidad de utilizar de manera eficiente los recursos naturales, la preservación del medio ambiente, entre muchas otras.

Es nuestra obligación poner en práctica técnicas para garantizarle a Sofía suelos sanos, agua potable y alimentos seguros. ¡Sigamos trabajando para eso!

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